PERÚ

Lima

Después de un largo vuelo haciendo escala en Miami, llegamos a la capital de Perú, donde nos esperaba nuestro taxista para llevarnos a casa de Carla, una amiga del pueblo de Judit. Allí nos esperaba su compañera para recibirnos, ya que ella trabaja cerca de Cusco. Al día siguiente, paseamos por todo el paseo con vistas al mar hasta llegar al barrio bohemio de Barranco. Allí nos perdimos por sus pintorescas calles, donde comimos por primera vez un típico y barato menú peruano.

El segundo día fuimos a visitar el casco antiguo de Lima, el cual conserva un aire muy colonial. Hasta la hora de comer paseamos por todas sus grandes plazas como la de Armas y sus numerosas catedrales. Allí fue donde probamos por primera vez el famoso plato de ceviche. Por la tarde subimos al Cerro San Cristóbal para apreciar las vistas de toda Lima, las cuales fueron increíbles. Subiendo con el autobús pasamos por las favelas, lo cual nos permitió ver la realidad de una parte de Lima. Esa misma noche cogimos un autobús dirección a Huaraz. Comentar que aquí los autobuses tienen asientos con pantallas individuales e incluso una azafata durante el trayecto.

Huaraz

Ciudad situada al norte de Lima, que se encuentra a 3.000 metros de altura. Nada más llegar el frío y la altura se hicieron notar. Ese día lo pasamos conociendo la ciudad y aclimatándonos. El segundo día junto con Joela, una argentina que conocimos en el hostel, hicimos el tour hacia la Laguna 69. El autocar nos dejó a 3.800 metros y desde allí empezamos la ascensión a la Laguna, que se encuentra a 4.600 metros. Esta laguna solo hace 35 años que fue descubierta y es de las pocas que no tiene nombre propio. La sensación que tuvimos cuando llegamos arriba y vimos su color azul fue una de las mejores del viaje. No podíamos creer que eso existiera; ese color azul turquesa rodeado de glaciares hacía de la Laguna un lugar mágico y de visita obligada.

El tercer día, junto con Joela de nuevo, fuimos por libre a visitar la laguna Wilcacocha. Esta se sitúa a 3.800 metros y en sí no se puede comparar con la Laguna 69, pero las vistas de la cordillera blanca a su alrededor la hacen especial. Esa misma tarde la pasamos por el hostel, ya que en Huaraz en esta época llueve todas las tardes. El cuarto y último día lo pasamos descansando y haciendo algunas compras antes de coger de nuevo autobús nocturno hacia el siguiente destino; Paracas.

Paracas

Llegamos a Lima con un gran cambio de temperatura respecto a Huaraz. De allí volvimos a coger otro autobús hacia Pisco donde bajamos y cogimos un taxi hasta el pequeño pueblo de pescadores de Paracas. Este está en medio del desierto y a la orilla del mar. Tiene un bonito pero corto paseo a la orilla del mar. El primer día , bajo un calor terrible, nos quedamos por ahí, buscando una buena oferta en alguno de sus tours que finalmente conseguimos.

El segundo día salimos de buena mañana hacia las conocidas Islas Ballestas. Durante el trayecto pudimos ver el Candelabro, que es una figura de más de 180 metros sobre una duna de arena. Esta figura tiene unos 2.500 años, pero se desconoce su significado real (se dice que servía como punto de referencia para los piratas o navegantes). Estas islas están compuestas por tres pequeños islotes en las que prevalecen diferentes tipos de aves marinas, entre ellas el pelícano peruano, y lobos marinos. Tuvimos la suerte de ver miles de ellos y ellas ya que se encontraban en época de reproducción, algunos de ellos a menos de dos metros y pegándose un chapuzón. Esa tarde nos quedamos en la playa del pueblo (bastante sucia) y nos sentado, os en su paseo a tomar una buena cerveza.

El tercer día fue de auténtico deporte. Cogimos dos bicis y salimos dirección al Parque Nacional de Paracas, situado dentro del desierto. El camino fue duro, ya que la carretera no estaba de todo asfaltada, había subidas, el sol apretaba como si fuera el día del juicio final y el aire soplaba fuerte y en contra. Aún así, primero pasamos por el mirador de la Playa Roja. De allí continuamos hasta la playa de La Mina, conocida por sus antiguas cuevas mineras. No tuvimos la suerte de poder apreciar el color azul que prevalece durante gran parte del año y además esta última estaba abarrotada de locales debido a que es verano y las niñas tienen vacaciones en la escuela. La vuelta fue un poco más amena porque el aire nos ayudó. En total fueron 40 km por el desierto, pero con unos paisajes increíbles con la combinación de enormes dunas de arena y el océano pacífico. El cuarto día salimos hacia Ica, un pequeño pueblo a una hora de Paracas donde tuvimos que hacer noche para el día siguiente hacer una gran recorrido hasta una de las ciudades que dicen ser más bonitas del mundo; Cusco.

Cusco

Después de un viaje interminable de 24 horas llegamos a la esperada ciudad de Cusco situada a 3.300 metros de altura. Una vez alojados quedamos para cenar con Carla, la amiga de Judit. Al día siguiente nos acercamos al centro de la ciudad para alojarnos cerca de la bonita Plaza de Armas. Ya alojados salimos a conocer Cusco. Primero subimos a la Catedral de San Cristóbal para ver las bonitas vistas de la ciudad. Después subimos aún más hasta el Cristo Blanco donde pudimos apreciar unas vistas aún mejor. Para comer nos acercamos al famoso mercado de San Pedro. Esa misma tarde subimos para perdernos por las callejuelas de San Blas, un precioso barrio con el mismo estilo rural de la ciudad.

El tercer día tocó hacer ruta hacia las antigüedades de los Inca. Cogimos un colectivo desde Cusco para llegar hasta Maras, y desde allí un taxi-combi hasta Moray. Moray es un centro agrícola incaico, donde los diferentes niveles de los andenes circulares servían para crear microclimas, siendo los de arriba más fríos que los de abajo. Después fuimos andando hasta el pueblo de Maras donde comimos para continuar hasta las Salinas, un complejo de explotación salina natural con más de 3.000 parcelas.

El cuarto día Carla se despidió de nosotros para volver a Lima y nosotros pusimos rumbo a Ollantaytambo, una civilización Inca con numerosas viviendas y lugares de culto y religión. Allí pasamos todo el día hasta volver a Cusco por la tarde. Destacar que el pueblo nos parece muy bonito, ya que conserva la esencia Inca. El quinto día decidimos pasarlo en Cusco para aprovechar la preciosa ciudad, perdiéndonos por sus callejuelas, plazas y mercados, sobretodo el de San Blas.

El sexto día decidimos ir al Parque Arqueológico de Pisac. Pisac era un pueblo Inca que se encuentran a numerosa altura. En el se pueden observar barrios, plazas e incluso un cementerio. Sin duda una visita obligada para comprobar cómo vivía esta antigua etnia. Además, el pueblo actual de Pisac también conserva la esencia Inca y tiene un bonito mercado con mucha artesanía. Todos estos poblados y ruinas Incas forman parte del conocido Valle Sagrado. El séptimo día pusimos rumbo a Aguas Calientes para el domingo encarar un gran y esperado lugar; Machupicchu.

Machupicchu

Salimos de Cusco dirección Hidroeléctrica, una parada obligatoria para luego dirigirte al pueblo de Aguas Calientes también conocido como Machupicchu pueblo. Después de 6 horas interminables de carreteras con unas vistas increíbles pero a la vez duras para el estómago, conseguimos llegar. Allí nos esperaban algo más de 2 horas de camino andando por las vías del tren hasta llegar a Aguas Calientes, un hermoso pueblo de montaña muy adaptado al turismo. Al día siguiente a las 4:30 de la mañana poníamos rumbo a la entrada del Machupicchu. Tras una hora de escaleras y más escaleras viendo como amanecía por detrás de las montañas llegamos a la hora justa del acceso al recinto. A las 7 de la mañana era nuestro turno de acceso para subir la montaña waynapicchu. Conseguimos llegar los primeros a la cima y disfrutar de sus espectaculares vistas de la ciudadela del Machupicchu, prácticamente vacía, y de la montaña que da nombre a esta maravilla del mundo.

Ya con un álbum completo de fotografías, bajamos hacia la ciudadela para contemplar el arte de los Incas y empezar con el segundo álbum. Pudimos escuchar de algún guía que se cree que se necesitaron entre 7.000 y 10.000 personas para construir esta ciudad que un día fue abandonada por los mismos Incas. Una vez visto cada rincón, bajamos de nuevo hacia Aguas Calientes para pasar una segunda noche.

Al día siguiente bien temprano salimos hacia hidroeléctrica de nuevo por las vías del tren. Una vez allí cogimos un colectivo para ir a Santa Teresa. De allí caminamos para llegar a las aguas termales de cocalmayo. Estas tienen una temperatura entre 38 y 44 grados, un agua transparente y están rodeadas por grandes montañas, lo cual hace de este lugar una delicia después del esfuerzo de subir el Machupicchu. Esa misma tarde nos pasaron a buscar por el pueblo de Santa Teresa para volver a Cusco, donde pasamos un día más antes de poner rumbo a otra gran ciudad; Arequipa.

Arequipa

Después de unas 10 horas de viaje la conocida como ciudad blanca, Arequipa, nos recibió con lluvia (Perú está en estado de alerta roja en casi todas sus comunidades debido al huayco). Una vez alojados salimos a pasear por la ciudad. Empezamos por la Plaza de Armas, en la que se encuentra su gran y bonita catedral. De allí fuimos paseando por todo el centro y su mercado local, pero debido a la lluvia teníamos que ir escondiéndonos cada dos por tres por sus porches e iglesias. El segundo día la lluvia nos dio tregua y nos aventuramos a visitar una zona más alejada del centro conocida como Yanauhara. Este barrio también está adornado con una bonita iglesia y todas sus paredes y calles adoquinadas y paredes blancas, al igual que el centro de Arequipa, debido al material con el que fabricaron la ciudad, que es la ceniza que salía de los tres volcanes que tiene a su alrededor. Y por la tarde nos dimos un buen regalo después de 8 meses; una sesión de cine!!!! (Por cierto, una muy buena película). Al día siguiente abandonamos esta bonita ciudad para emprender un nuevo país: BOLIVIA.

¿Qué es para nosotros Perú?

Perú es una combinación ideal de paisajes: mar, desierto, montaña y selva. Todo esto con cambios de temperatura y altitud para los que hay que estar preparado. También es paciencia, tanto en el transporte como con su gente. Eso sí, es un país increíble en el que necesitas muchos días para poder recorrerlo entero y ver estos contrastes. La cultura Inca esta presente en gran parte del país, consiguiendo transportarte a su época y admirar de lo que eran capaces. Además, la gastronomía del país está considerada de las mejores de Sudamérica y su precio es muy asequible. Podemos decir que esta en nuestro ranking de países preferidos y que sin duda repetiríamos.

Días: 24.

Km: 2.703.

Horas de transporte: 76:30 h.

Ruta: Lima, Huaraz, Paracas, Ica, Cusco, Aguas Calientes, Cusco y Arequipa.

Gastos: 1.090 €.

Recomendación: Tener en cuenta los desniveles de altitud, venir con tiempo para poder recorrer el país y disfrutar de sus montañas inacabables que te hacen sentir insignificante.

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