FILIPINAS
Cebú
Después de nuestra llegada al aeropuerto de Cebú, nos dirigimos a casa de Bajen, nuestra primera couchsurfer de nuestro viaje. Allí nos estaba esperando junto a Kevin, un amigo suyo, y Gio, otro couchsurfer. Juntos fuimos a cenar y por primera vez después de 2 meses, nos llevaron a bailar salsa!! Podemos decir que nunca nos habíamos imaginado que aquí en Filipinas bailaran salsa. Al dia siguiente, Bajen nos hizo un tour de la ciudad de Cebú donde pudimos apreciar los inicios portugueses de la misma, con la cruz que implantó Magallanes cuando "descubrió" la ciudad y el fuerte más antiguo y pequeño de Filipinas. Esa misma noche fuimos a cenar una parrillada en un sitio muy local.
Bohol
El tercer día, fuimos en busca del ferry que nos llevaría a la décima isla más grande de la país; Bohol. Al llegar a la isla, nos desplazamos a la isla vecina llamada Panglao, concretamente en Alona Beach, donde alquilamos la moto que nos permitiría descubrir el resto de isla. Al día siguiente nos bañamos en las aguas cristalinas de Alona Beach y descubrimos la playa de Dumaluan, la cual podemos decir que hasta el día de hoy es la playa más bonita y con el agua más cristalina del viaje. Destacar que aquí hay una fábrica de cerveza San Miguel y esta tiene un precio muy asequible!
El tercer día en la isla, nos aventuramos con nuestra motillo a buscar las famosas Chocolate Hills , un conjunto de 1.268 colinas que en verano son marrones, pero que ahora debido a las lluvias su color es más verdoso. Cuenta la historia que 2 gigantes combatieron tirándose puñados de tierra y de ahí que hayan quedado estas formaciones. De vuelta pudimos ver el gran río Loboc y volvimos a pasar por Dumaluan.
El cuarto día, bien prontito (a las 6 de la mañana) nos esperaba el barco para ir en busca de delfines que no pudimos ver porque ese día decidieron no salir, después nos dirigimos a la isla de Balicasag, donde pudimos hacer snorkel en la barrera de coral más espectacular de la zona y pillar de paso, a una enorme tortuga que pasaba desprevenida por allí. Y por último, fuimos a la conocida playa virgen a la que no le queda mas remedio que llamarse así porque en función de la marea aparece y desaparece. Destacamos la maravillosa sensación de estar de pie en medio del mar de Joló, encima de una pequeña superficie de arena abarrotada de estrellas de mar. Esa misma misma tarde nos despedimos de nuestra querida moto ya que al día siguiente por la mañana teníamos el billete de vuelta a la isla de Cebú.
Moalboal
Desde Cebú ciudad cogimos un bus que nos llevaba a Moalboal, conocido por su riqueza marítimas, entre ella los bancos de sardinas, y las Kawasan Falls. Nosotros nos alojamos en Panagsama Beach. Al día siguiente alquilamos una motillo para movernos por la zona y poder conseguir el mejor precio para hacer el canyonig de las Kawasan Falls. Comentar que finalmente lo conseguimos por 1000 pesos/persona que incluye transporte hasta el inicio, guía y equitación además de poder hacerlo en exclusividad. Por la tarde fuimos a la conocida White Beach, en la cual tuvimos que pagar y no nos sorprendió.
El tercer día, bien prontito fuimos a las Kawasan Falls para hacer el canyoning. Nos habían recomendado esta actividad, y podemos decir que prácticamente es obligatorio hacerla por la naturaleza, el color turquesa y transparente del agua y la diversión del mismo. Viendo lo pronto que era volvimos a Panagsama Beach a bucear y probar si las sardinas y las tortugas se dejaban ver. Y así fue, nada más meternos en la playa Albert vió una enorme y hermosa tortuga con la que pudimos nadar y fotografiarnos. En cuanto a las sardinas, simplemente no hay palabras. Miles y miles de estos pescados nos rodeaban a escasos metros de la orilla. Con motivo de nuestro aniversario y para acabar de redondear este fantástico día nos regalamos unas cuantas cervecitas acompañadas de unos pinchitos a la barbacoa deliciosos.
El día 29 pusimos rumbo a Cebú City para reencontrarnos con Bajen y así mañana poder volar a una nueva isla... Palawan!!!
Palawan
Llegamos a la capital de la isla, Puerto Princesa. Allí pasamos la primera noche antes de poner rumbo a Sabang, un pequeño pueblo con una preciosa playa en el que se encuentra el famoso Underground River, el río subterráneo más grande del mundo y nombrado una de las 7 maravillas naturales. El segundo día, madrugamos (a las 6, como casi cada día en Filipinas) para aprovechar las horas de sol y poder conseguir la licencia de entrada a dicho río, ya que tiene un aforo limitado diario. Ya en nuestras manos, nos aventuramos a hacer el Jungle Trekking y obviar coger la opción del barquito que te llevaba hasta la misma entrada, así descubrir el río sabe mejor. Nos pareció un lugar muy bonito a la vez que interesante, ya que durante el recorrido te van explicando la historia de su descubrimiento.
El tercer día volvimos a movernos, esta vez para llegar a el famoso pueblo El Nido. Una vez alojados, fuimos en busca de buenos precios para realizar uno de los cuatro tours que ofrece: A, B, C y D. El tiempo no acompañaba, así que hasta la misma mañana no decidimos hacerlo; elegimos el A por ser unos de los más recomendados, y en efecto, nos encantó. Consistió en ir en barco a diferentes islas de alrededor, pudiendo disfrutar de sus aguas turquesas, sus colares y peces de colores y una fantástica comida en la playa con pescado fresco fresco a la barbacoa.
Debido a la lluvia torrenciales de los dos siguientes días en el Nido que no nos permitía hacer prácticamente nada, decidimos volver a Puerto Princesa a ver si el tiempo allí nos acompañaba. Eso sí, antes de volver disfrutamos de una deliciosa cena con la gran compañía de Míriam y Antonio, una pareja muy aventurera que se encuentra en su tercer mes de viaje; mucha suerte!! (nos faltó la foto juntos).
Al llegar a Puerto Princesa, aún nos quedaban cuatro días por delante. El primero, lo pasamos por la ciudad y su puerto. El segundo, alquilamos una moto para no perder la tradición y pusimos rumbo a Nagtabon, considerada una de las mejores playas de Palawan según los locales. Debido a la mala mar no pudimos apreciar su belleza al completo. Aún así, valió la pena ir por su virginidad (a ver cuanto dura...).
El tercer día, por la mañana visitamos la Cocodrile Farm; la cual tiene la función de conservar las dos únicas especies de cocodrilos que quedan en Filipinas. Cabe decir que tenemos dudas acerca de ello, ya que hay algunos que llevan muchísimos años y que a sus alrededores se vende carne de cocodrilo. Por la tarde, quisimos descubrir la pequeña playa que marcaba el mapa de Puerto Princesa y de la que nadie hablaba, y queremos remarcar que nos encantó ver el atardecer desde allí, escuchando a los Filipinos cantar en un karaoke en primera línea de mar. El cuarto día, después de un largo recorrido, encontramos las Salakot Falls, unas pequeñas pero refrescantes cascadas muy poco conocidas y con gente local haciendo sus bbq!
Fuimos al aeropuerto para regresar a Cebú, pasar la última noche con Bajen en Filipinas, volar a nuestra querida Malasia y poner rumbo al siguiente país: TAILANDIA!!
¿Qué es para nosotros Filipinas?
Filipinas es paraíso. Hasta ahora, es la mezcla perfecta entre la esencia asiática que encontramos en India y Nepal con la más europea que encontramos en Malasia. Sus playas, sus fondos marinos, sus más de 7.000 islas, su comida y, por último, la sonrisa permanente de su gente, hace que sea la combinación perfecta para que 21 días se queden con sabor a poco. Es un país fácil en cuanto a movilidad e idioma, ya que todos/as hablan inglés, e incluso algo de español. SALAMAT!!
Dias: 21.
kilómetros: 3.833.
Horas de transporte: 24.
Ruta: Cebú, Bohol, Moalboal, Puerto Princesa, Sabang, El Nido, Puerto Princesa y Cebú.
Gastos: 750 €.
Recomendaciones: alquilar motos en las islas y descubrir sus paisajes y playas.
