MALASIA
Kuala Lumpur
Después de un vuelo más que agradable, llegamos a Kuala Lumpur. Ya en el aeropuerto pudimos apreciar el gran cambio en cuanto a limpieza, tecnología, construcción, puntualidad.. con los anteriores países.
Nos alojamos en India Town, cerca de KL central. Nuestra primera ruta por la ciudad incluyó el barrio de China Town con su famosa calle Peteling, llena de copias de todo aquello que necesites y sus puestecitos ambulantes de comida donde pudimos probar el dulce más bueno hasta la fecha; una visita por Merdeka Square con una de sus miles de banderas hondeando a más de 100m de altura; por el Central Market, uno de los más antiguos de la ciudad y las tan famosas Torres Petronas, que al anochecer nos sorprendieron gratamente con su iluminación y sus visas desde el parque con sus fuentes de colores. Destacar los medios de transporte de esta ciudad, que van desde: metro, autobús (algunos gratis), tren y monorail.
Al día siguiente fuimos a las Batu Caves, unas cuevas situadas a las afueras de la ciudad a las que se accede subiendo 272 peldaños repletos de monos. Destacamos los 42 m de altura de la estatua dorada situada al lado de las escaleras en honor al Dios Hindú Murugán y el interior de las cuevas, que para nada esperábamos en una ciudad donde predominan los grandes rascacielos. Esa misma tarde compramos los billetes de bus de nuestro siguiente destino: El Parque Nacional Taman Negara.
Taman Negara
Este parque nacional alberga la selva más antigua del mundo, por lo que su visita es obligada. Después de alojarnos en un bungalow en medio de la naturaleza, salimos a dar el primer rodeo por el pueblo de Kuala Tahan y buscamos las diferentes rutas con las que llenar nuestros días. La primera elegida fue hasta Bukit Terisek, a 350m de altura desde donde se podía apreciar la frondosa selva. Antes de llegar, nos aventuramos en los conocidos puentes colgantes de más de 300m de longitud, unos de los más largos del mundo. De vuelta pasamos por una zona habilitada para poder bañarse en el marrón río característico de la zona.
La ruta del día siguiente fue de nuevo por dentro del parque muy similar a la del día anterior, pero esta vez con un picnic enfrente del río Tembeling. La siguiente noche lo pasamos en Jerantut para poder coger a primera hora el bus con nuestra ansiada isla: Palau Kapas. Esa noche decidimos regalarnos algo tan simple como una pizza en el famoso Pizza Hut!!
Palau Kapas
Después de unas 8 horas de bus llegamos a Marang, pueblo costero desde el cual se accede a la isla. Ésta tiene 8 km2 y cuenta con sólo 10 pequeños hostales, muchos de ellos con habitaciones compartidas. En ella coincidimos con una pareja gallega aventurera, Vanesa y Dani, con los que compartimos varios momentos y deliciosas cenas. Pasamos 4 noches y en ella pudimos disfrutar de las aguas cristalinas vistas hasta entonces con multitud de coral y cientos de especies de peces, entre ellos tiburones (si, tuvimos la suerte de verlos). Como os podéis imaginar, hacer snorkel era todo un placer. Además de relajarnos y comer bien, cada mañana aprovechábamos para salir hacer una carrerita por la playa y hacer unos cuantos estiramientos.
También alquilamos un Kayak para dar la vuelta a la isla y visitar la playa de la isla Gemia, que está situada muy cerca de Palau Kapas. El último día decidimos hacer el Jungle Trekking, el único recorrido que cruza la isla a pie. Recomendamos este paraíso desconocido para los turistas en Malasia, ya que la mayoría van hacia las Islas Perenthian. Volvimos a Marang para coger un autobús dirección a Kualarengannu.
Kuala Terenganu
Después de un divertido trayecto en coche con un local, llegamos bajo la lluvia a la ciudad, lluvia que nos acompañó durante la extensa búsqueda de un hostel adecuado a nuestro presupuesto. El primer día (festivo en toda Malasia) nos reencontramos con Dani y Vanesa y juntos fuimos en búsqueda de la Crystal Mosque, una mezquita cristalina situada a las afueras del centro y con varios monumentos a su alrededor. Esa misma tarde volteamos por el barrio de China Town y probamos sus deliciosos platos.
El segundo día cambiamos de dirección para ir a visitar la Masjid Tengku Tengah Zaharah, también conocida como la mezquita flotante. Destacar el parque que la rodea, ya que muchas familias se desplazan allí para hacer el conocido picnic y pasar el día. Debido al calor, a la vuelta nos acompañó un local en su coche particular. Esa misma noche paseamos por el puerto y pudimos degustar los famosos pinchos a la barbacoa, tanto de carne como pescado (o eso dicen) y de postre el típico Milo, bebida chocolateada parecida al Cacaolat. El tercer y último día, aprovechando que el mercado local estaba abierto, paseamos por él, compramos varios dulces y frutas y matamos el tiempo hasta la salida del bus en dirección a Melaka.
Melaka
Nada más llegar, ya pudimos apreciar su encanto, aunque tuviéramos que esperar 2h en encontrar un hostel abierto y un sitio para desayunar. Después de descansar un rato, fuimos a dar una vuelta por el centro, la ribera del río y aprovechamos para probar el típico postre (y extraño) malayo: el cendol, una mezcla explosiva de hielo picado, caramelo líquido, gelatina verde y alubias (si, habéis leído bien, alubias), las cuales dejándolas a un lado hace que sea un postre delicioso (según Judit). Esa misma tarde noche, visitamos varios monumentos multiculturales que hacen tan especial esta ciudad con un pasado portugués, holandés y británico. Al día siguiente, quisimos apreciar el atardecer desde la mezquita flotante Masjid Selat Melaka, situada en una pequeña isla cerca de la costa a la que se puede acceder a pie. En las fotos podréis apreciar los atuendos necesarios para poder entrar en la misma.
El tercer día en la ciudad, coincidiendo con una feria alimentaria, fuimos a deleitar el paladar con todo tipo de sabores. Destacar que los malayos son muy generosos a la hora de dejar probar la comida. Por la tarde fuimos a dar un paseo en bicicleta, y acabamos en la Jonker Street, una calle que cada fin de semana se cierra al tráfico para poner puestos ambulantes con souvenirs y comida típica de aquí, la cual volvimos a degustar. Añadir que podemos corroborar que los chinos son los fans número 1 del karaoke, ya que en medio de la calle habían habilitado un gran escenario y muchas sillas para disfrutar de sus cantes.
Al dia siguiente, como nos había gustado tanto ir en bicicleta, decidimos repetir y llevarla a cuestas todo el día. Por la tarde, debido a nuestro segundo "cumple mes", nos regalamos una una cerveza en la 41 planta del SkyTower, con unas vistas fabulosas de toda la ciudad.
El cuarto día, cogimos el autobús rumbo a Kuala Lumpur para el día siguiente volar a nuestro siguiente destino: Filipinas!!
Qué es para nosotros Malasia?
Malasia la definimos como el país más europeo hasta la fecha. Se percibe rápidamente el desarrollo económico del país y el avance tecnológico, lo cual hace que el turismo no sea percibido como un simple dólar. En él hemos podido encontrar las personas más amables, siempre con una sonrisa y dispuestos a ayudar sin pedir nada a cambio. Destacamos la mezcla de culturas y religiones que conviven, y se respetan, en un mismo entorno. Al ser un país tan polivalente es muy fácil adaptarse, por lo tanto lo recomendamos a cualquier tipo de persona.
Dias: 20.
kilómetros: 1359
Horas de transporte: 22.
Ruta: Kuala Lumpur, Taman Negara, Palau Kapas, Kuala Terengannu, Melaka, Kuala Lumpur.
Gastos: 556€.
Recomendación: aprovechar la diversidad de paisajes (selva e islas) y de culturas.
